16 de julio de 2010

DE REGRESO A LA ESCUELA: una reflexión sobre las competencias genéricas en la EIA

Estoy en una institución que no nos deja de sorprender y a la que muchos egresados queremos volver. He tenido oportunidad de pasar por trabajos tan técnicos como unos estudios de amenaza sísmica, y por otros tan aparentemente ajenos a la ingeniería como las labores gremiales, para estar ahora de regreso a la EIA. En el camino he aprendido a valorar ciertas competencias genéricas que se fortalecieron durante la formación profesional, sin hacer parte explícita de las disciplinas propias de la Ingeniería Civil. Han sido como un hilo conductor y una fuente de seguridad para aprender a aprender, al asumir cada nuevo desafío.

En el ámbito académico, el desarrollo de las competencias genéricas forma parte de la vida institucional. En algunos casos son definidas claramente en la formación de los estudiantes y, en otros casos, son producto de la puesta en escena de los principios institucionales y de los valores compartidos por la comunidad académica. Los Exámenes de Calidad de la Educación Superior – ECAES–, aun para las carreras con prueba específica, como cuatro de las ingenierías de la EIA, evalúan competencias como la comprensión lectora. La prueba genérica que empezó a aplicar el ICFES en 2009 como requisito de grado para las demás carreras, en la que nuestros estudiantes obtuvieron el mejor promedio del país entre más de 55.000 alumnos, incluye además otras competencias como el entendimiento interpersonal, el pensamiento crítico y la solución de problemas.

Pero en el ámbito laboral también se encuentra un interés explícito por este tipo de competencias. De acuerdo con el Informe Nacional de Competitividad 2009-2010, Ruta a la Prosperidad Colectiva, del Consejo Privado de Competitividad de Colombia, “los empresarios señalan que se requieren personas éticas, que sepan trabajar en equipo, comunicarse de manera oral y escrita, y manejar herramientas informáticas básicas y específicas (Encuesta a empleadores de 13 áreas metropolitanas aplicada por el Observatorio Laboral para la Educación, 2008). En palabras de Richard Murnane (profesor e investigador de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard), transcritas en el Informe, los grandes retos de un sistema educativo radican en generar un “pensamiento experto” y una “comunicación compleja”…

Pensamiento experto: conocimiento de los problemas y comprensión de las relaciones que se infiere de ellos, habilidades para reconocer patrones en la información, iniciativa y habilidades para monitorear los problemas propios y entender si se está en el camino correcto para solucionarlos.

Comunicación compleja: incluye la habilidad para observar y escuchar, generar información crítica, interpretar la información, comunicar lo que se interpreta a otros y lograr lo anterior en más de un idioma.

El buen resultado de los alumnos de la EIA en los ECAES, que son sólo una forma de medir competencias, refleja finalmente una apuesta por la formación integral y por la calidad que está presente en toda la EIA y que ahora es respaldada por la Acreditación Institucional de Alta Calidad otorgada por el MEN a 18 instituciones de educación superior en el país.

Estas competencias genéricas se refuerzan día a día en las aulas, en los semilleros de investigación, en los cursos, en cada rincón de la EIA. Cuando los estudiantes de ingeniería están cansados de preparar presentaciones, de escribir informes y de recibir trabajos llenos de correcciones de ortografía y redacción, insistimos en la importancia de estas competencias y recurrimos a ejemplos de oportunidades laborales perdidas por hablar o escribir mal, de proyectos que no logran venderse porque están mal presentados o de ideas que mueren en el primer intento por falta aparente de claridad. Uno de nuestros principales desafíos consiste en seguir formando profesionales que se comuniquen, lean y relacionen bien, con pensamiento crítico y habilidades para la solución de problemas.

En esta Escuela no son solamente los estudiantes los que aprenden día a día. Nosotros también. Quienes asumimos con vocación el desafío de trabajar en el sector educativo, como parte de nuestro proyecto de vida. Y quienes, como egresados de la EIA, nos llevamos e hicimos propio el lema de la EIA: “Ser, Saber y Servir”.

18 de mayo de 2010

CALIDAD y ACREDITACIÓN

En días pasados la EIA recibió la Acreditación Institucional otorgada por el Ministerio de Educación Nacional. Es un reconocimiento que llena de orgullo y satisfacción a su comunidad académica porque es un premio a su filosofía, a su misión, a las intenciones de sus fundadores, al trabajo de sus profesores y estudiantes, a su personal directivo y administrativo, a sus egresados y a los empresarios comprometidos con la Institución. Es una recompensa al rigor, a los resultados académicos y a la pertinencia social. Pero es también un enorme compromiso el que se adquiere con la sociedad para mantenerse entre las mejores instituciones de la región y del país. ¡Es un reconocimiento a la calidad institucional!

Y mucho se ha debatido el término calidad. Pero ¿Qué se entiende por calidad?

La década de los 90 se constituye en la década de la calidad en América Latina. La calidad no debe definirse sino describirse en sus elementos fundamentales y para ello es necesario profundizar el debate sobre las concepciones de calidad y definir con profundidad las dimensiones que la componen. Hay quienes dicen que no saben qué es pero la reconocen y otros dicen que la calidad es relativa.

Fernández Lamarra[1] hace una distinción y dice que la calidad para los académicos se refiere a los saberes, para los empleadores a las competencias, para los estudiantes al nivel de empleabilidad; para la sociedad es tener ciudadanos respetables y competentes y para el Estado está en la eficiencia, los costos y las demandas de capital humano.

Así, la calidad debe ser considerada desde su estructura y relatividad.

UNESCO por su parte define la calidad como “La adecuación del Ser y Quehacer de la Educación Superior a su Deber Ser” y Dias Sobrinho[2] dice que la calidad es una construcción social. Habría que decir entonces que el concepto de calidad se construye desde consensos y negociaciones, de esta manera algunos ponen el énfasis en lo ético, otros en lo valorativo y otros en la toma de decisiones.

Vicente Falconi[3] plantea que las dimensiones de la calidad son: calidad intrínseca, oportunidad, precio, seguridad y servicio.

Según la Ley de Educación Superior, la calidad hace referencia a los resultados académicos, a los medios y procesos empleados, a la infraestructura institucional, a las dimensiones cualitativas y cuantitativas del servicio prestado y a las condiciones en que se desarrolla la institución.

El Consejo Nacional de Acreditación dice que “la calidad se entiende como aquello que determina la naturaleza de algo, como aquello que hace de algo lo que ese algo es. La calidad expresa, en este primer sentido, la identidad de algo como síntesis de las propiedades que lo constituyen…la calidad de algo es la medida en que ese algo se aproxima al prototipo ideal definido históricamente como realización óptima de lo que le es propio según el género al que pertenece”. La entiende por tanto como un atributo integral de algo. Dice el CNA que la calidad alude “de una parte a las características universales y particulares de algo, y de otra, a los procesos a través de los cuales tales características se configuran” (CNA, 2006).

Calidad significa en latín cualidad o manera de ser; en castellano significa propiedad de una cosa que permite apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie.

Acreditación Institucional y calidad

Para alcanzar la acreditación institucional hay que demostrar calidad. El CNA dice que “la evaluación de la calidad se centra en el cumplimiento de los objetivos de la educación superior que incluyen naturalmente, como elementos universales, la formación integral, la creación, el desarrollo y la transmisión del conocimiento y la contribución a la formación de profesionales y consolidación de comunidades académicas. Se centra además en el logro de los postulados misionales y proyectos institucionales y en la pertinencia social, cultural y pedagógica de estas misiones y proyectos[4]” De ahí la importancia del logro: Acreditación institucional EIA 2010.


[1] FERNÁNDEZ LAMARRA, Norberto. Educación Superior y calidad en América Latina: los procesos de evaluación y acreditación.

[2] DIAS SOBRINHO, José. Calidad, pertinencia y responsabilidad social de la Universidad Latinoamericana y Caribeña

[3] FALCONI CAMPOS, Vicente: uno de los gurús mundiales en programas de calidad. Autor de varios libros acerca del tema de la calidad.

[4] Consejo Nacional de Acreditación. Lineamientos de acreditación institucional. 2006

Que gane el País, el Departamento y EPM

La Central Hidroeléctrica de Ituango es uno de los pocos temas que logra romper la densa malla de noticias políticas en la actual fase de campaña electoral para la presidencia de la República.

Y es que su dimensión e impacto para la economía local y nacional le dan el peso necesario para lograrlo, pues no sólo es el mayor proyecto de generación eléctrica del país, sino que sus 2.400 megavatios representan cerca de un 90% de la capacidad instalada actual de EPM y poco menos de una quinta parte de la total del país. La inversión prevista supera los 2.800 millones de dólares y hace parte de los más grandes proyectos en Colombia, junto a la refinería de Cartagena y a la autopista llamada Ruta del Sol entre Bogotá y Santa Marta.

Aunque los socios de Hidroituango han tenido diferencias que la prensa nacional ha destacado, no debe perderse el foco que debe centrarse en la búsqueda del éxito del proyecto y en el cumplimiento del programa establecido para su entrada en operación, pues el país necesita esa energía para su desarrollo, además de que ayudaría a regular los precios del mercado, entre otras ventajas.

Conviene, entonces, concentrar los esfuerzos en la identificación y acuerdo de aquellos aspectos sustanciales para alcanzar la meta y dejar de lado las consideraciones que solo apuntan a profundizar las grietas.

El control y mayoría accionaria del proyecto es del Departamento, mientras la porción restante es de EPM y de inversionistas particulares en una pequeña fracción. El Departamento ha expresado su interés en obtener nuevas rentas más estables en el largo plazo para impulsar el desarrollo de la región y superar los altos niveles de pobreza que padece una gran proporción de los municipios antioqueños; una fuente atractiva es la utilización del alto potencial hidroeléctrico de Antioquia, por lo que puso su interés en la central de Ituango que, a pesar de esfuerzos aislados, no lograba el despegue necesario.

La sociedad dueña del proyecto estableció un innovador esquema de subasta para este tipo de obras que consiste en financiar, construir, operar, mantener y transferir la hidroeléctrica al final del contrato; además, resolvía los dificultades financieras que tendría que asumir el socio mayoritario bajo el esquema en que tradicionalmente se han desarrollado estas obras.

Pero esto podría ocasionar que el otro socio, EPM, pueda quedar relegado frente a otro postor, a pesar de su reconocida trayectoria de calidad en el manejo de los proyectos hidroeléctricos en las distintas fases y de su seriedad empresarial y solidez financiera, cuyos recursos fundamentales los ha obtenido de la energía a lo largo de su historia. Al momento de escribir esta columna, se adelantaban negociaciones directas entre los socios, sin recurrir a la anunciada subasta.

Sea por esta última posibilidad, que sería la más conveniente, o porque se presente la subasta, EPM debe pujar en forma decidida y fuerte por el proyecto, con una propuesta claramente ventajosa para las partes y que sea difícil de igualar. Porque este es el camino para asegurarse un excelente proyecto que afiance su desarrollo empresarial; porque esos recursos representarán un beneficio directo para el Departamento, pues se ha dicho en forma repetida que EPM tiene una deuda con éste por la utilización de sus recursos que han beneficiado principalmente a Medellín; y porque de lo que entregue EPM a la sociedad dueña, le retornará casi la mitad a sus arcas.

Sin ignorar las dificultades ni las diferencias de los socios, es hora de establecer el consenso sobre el mayor beneficio real como conjunto, en aras de la construcción de esa sociedad más justa y equitativa para que así, a la fija, ganen Colombia, Antioquia y EPM.

Artículo publicado en El Colombiano, 17 de mayo de 2010.

4 de mayo de 2010

UNA PROPUESTA EN MEDIO DE LA CAMPAÑA

Faltan escasos cien días de los casi tres mil de la presidencia de Uribe y cuatro semanas para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Son dos pruebas que corren en forma paralela pero que se unen a modo de relevo; una, en que se apuran tareas de quien termina; y otra, en que se lucha por sucederlo. Y a pesar de las fricciones que surgen, es una gran oportunidad de articular objetivos por el verdadero beneficio del país.

Por eso, desde una óptica académica y constructiva, se propone en forma respetuosa a nuestros protagonistas que consideren dos cosas. Primero, que se realice una evaluación seria de los temas esenciales para el país, bajo el liderazgo del Presidente, con aquellos funcionarios más destacados de las dependencias pertinentes, pues son éstos quienes tienen el mayor conocimiento y claridad de cada aspecto específico; y con el concurso de calificados ciudadanos independientes, conocedores del respectivo tema. Más que un balance de gestión, sería un responsable corte de cuentas y estado del arte, lo cual permitiría a la sociedad –no solo al sucesor– tener un buen diagnóstico de los asuntos estratégicos para el desarrollo del país y para mejorar la calidad de vida de los colombianos.

Sería el punto de partida del nuevo gobierno, sea quien fuere el elegido, y la base para la construcción de un plan de desarrollo que fortalezca las cosas buenas y corrija las deficiencias; permitiría ganar tiempo y claridad en la identificación, comprensión y magnitud de los problemas que demandan prontas acciones; y facilitaría el seguimiento social, tan limitado y necesario en nuestro país.

La transformación de nuestra economía para ser más competitiva y la definición de la vocación económica que permita orientar la inversión necesaria para la creación de nuevas empresas; el mejoramiento de la calidad de la educación en todos los niveles y la disminución de la disparidad entre zonas geográficas, así como el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación como base para la transformación social y económica; el desempleo estructural, la pobreza e indigencia, que han mantenido elevados niveles durante toda esta década; el manejo económico desde el Gobierno Central; la cobertura, calidad y sostenibilidad del sistema de salud; el desarrollo de la infraestructura física adecuada, especialmente de transporte vial, férreo y de puertos marítimos; la criminalidad y violencia en las ciudades; la ineficacia del sistema judicial; el deterioro ambiental; y la débil institucionalidad en diversos asuntos claves como los citados, son algunos de los problemas que merecen la mayor atención.

Segundo, que los candidatos acuerden desde ahora, de frente a la sociedad y a los electores, aquellos asuntos básicos en los que al menos hay una gran identidad; así, quien gane las elecciones, deberá asumir el compromiso adquirido con el apoyo de todos los demás contendientes y bajo la lupa de una veeduría ciudadana. Y aunque desde hace cuatro años en esta columna se propuso que la educación debería ser el eje del plan de gobierno que empezaba en ese entonces, aún es tiempo de que haya ese compromiso y así lo expresen a la comunidad.

Colombia, para bien, vive un tiempo diferente en su proceso electoral y es el momento de dar pasos firmes en la evolución de su historia; dejarlo pasar es perder, quizás, una oportunidad que no se repetirá prontamente. De la voluntad política del Presidente Uribe y de la de cada uno de los candidatos que aspiran a sucederlo, en forma independiente del triunfador, depende hoy que sea más viable la construcción de esa sociedad más desarrollada, con mejor calidad de vida, justa, equitativa y en armonía con el medio ambiente. ¡Ojalá así lo entiendan y actúen con verdadero sentido patrio!

Publicado en El Colombiano, 3 de mayo de 2010

28 de abril de 2010

Convivencia en dos dimensiones

Cuando se habla de ciudadanía, organizaciones, empresas, universidades, está implícito que se habla de un sistema social donde las relaciones formales (reglas, acuerdos, políticas) y las relaciones informales, como cruzar la calle o departir en la cafetería dan lugar a la formación de capital social cuya base o sustento se construye con la creación de confianza.

Para crear confianza es necesario trabajar en el terreno más común y al acceso de todos, hace parte del día a día, es LA CONVIVENCIA. Específicamente es importante hacer énfasis en una convivencia en dos dimensiones, teniendo en cuenta que es lo primero que se aprende siendo niños y que no cambia al aterrizar en la realidad de los adultos; dichas dimensiones son las mismas del plano cartesiano: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás. De lo anterior se sugiere dejar la tercera dimensión 3D para el cine y la televisión: Por tanto al hablar de convivencia en dos dimensiones se propone tener algunas consideraciones antes de tomar una decisión, que podrían ser a partir de la matemática o la física del colegio, por ejemplo:

1.Si un carro va a 40 km por hora en una zona urbana (rápido), un peatón va a 5 km por hora (buen paso) y un ciclista (si es en pendiente) va a 12 km por hora y todos se encuentran en un cruce compuesto por una vía de 7 metros de ancho, entonces el peatón se demora 5 segundos en cruzar, el ciclista 2,1 segundos y el vehículo 0,63 segundos. De lo anterior, el conductor que se supone va cómodo en el vehículo gastaría máximo 4,37 segundos en dejar pasar al peatón y en realidad 2,19 segundos mientras el peatón le deja libre la mitad de la vía. Por tanto, surge la pregunta: ¿Para ahorrar un minuto se justifica adelantarse a 15 peatones diferentes en 15 cruces viales?

2.Otra pregunta: Si el máximo tiempo que dura un semáforo en cambiar es de un minuto y medio y al pasar en amarillo usted llega al semáforo siguiente en rojo, ¿ cuánto tiempo se ahorró?

3.La última: si usted se monta a un ascensor antes de que se bajen quienes deben hacerlo, o igual en el transporte público, ¿qué beneficio en tiempo obtiene?

Cabe agregar que habría que desprenderse de prejuicios, también aprehendidos, donde la competencia implícita en las decisiones hace que la convivencia no sea el objetivo común y adicionalmente hace que algunas personas crean que las reglas de comportamiento urbano restringen la libertad, donde la verdadera libertad debería entenderse como desarrollo del potencial humano, según Amartya Sen.

19 de abril de 2010

¡MÁS DEBATE EN LAS CAMPAÑAS!

Quizás sea esta la campaña presidencial más corta e intensa de los últimos cincuenta años en Colombia, como consecuencia del dilatado proceso que finalmente descartó la posibilidad de una nueva reelección. Además, se adelanta con un amplio abanico de candidatos de diferentes corrientes políticas e ideológicas y de variado estilo personal y trayectoria académica, profesional y política.

Sin dejar de reconocer el esfuerzo por parte de los medios de comunicación para reunir al mayor número de candidatos con un mínimo de preferencia de voto, según las encuestas de opinión, no se han presentado verdaderos debates que permitan marcar una clara diferencia en sus ideas y programas de gobierno, en lo cual ha incidido tanto los temas planteados como la metodología utilizada.

En pocas semanas se han presentado cambios significativos en las campañas, como la unión de Fajardo con Mockus y es posible que se presenten nuevas alianzas a favor de los candidatos que lideran las encuestas. Esta situación hace más evidente la necesidad de que exista la suficiente claridad de los candidatos frente a la ciudadanía, sobre cuáles son las ideas, argumentos y programas que los identifica después de unir fuerzas en objetivos que antes consideraban imposibles de conjugar; pero también para conocer los elementos sustanciales que los diferencia inequívocamente de los demás candidatos.

Este proceso electoral, a diferencia de los anteriores, ofrece una valiosa oportunidad para enriquecer su calidad al educar al ciudadano común en el responsable uso del derecho al voto, en el respeto mutuo entre los candidatos y en subir el nivel del debate con ideas claras, concretas y argumentadas en los temas importantes para el país. Hay que bajarle peso a la elección del candidato con mejor imagen y aumentar en forma sólida la decisión basada en las ideas, programas e integridad de las personas que gobernarán el país.

Pero de lo expuesto hasta ahora en las campañas no ha sido posible tener tal claridad, debido a la tendencia tan plana que se ha conservado en los debates. Existen temas esenciales para el progreso y bienestar general del país que hasta ahora no se han tratado o se ha hecho en forma muy general y superficial, algunos de los cuales se han mencionado en esta columna.

Problemas como la transformación de nuestra economía para ser más competitiva en el mundo; los altos niveles de desempleo, pobreza e indigencia que persisten desde hace años; el mantenimiento de un sano manejo económico del Gobierno Central; la cobertura, calidad y sostenibilidad del sistema de salud; la creciente criminalidad y violencia en las ciudades, a la par de la ineficacia y baja calidad del sistema judicial; y el progresivo deterioro ambiental, merecen mayor atención.

Y, ligado a lo anterior, el papel que deben jugar aspectos como la educación de calidad con cobertura creciente; el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación; el desarrollo de la infraestructura física adecuada, especialmente de transporte; la definición de la vocación económica que permita orientar la inversión necesaria para la creación de nuevas empresas y de nuevos productos y servicios; y el fortalecimiento de la institucionalidad en los diversos órdenes del Estado.

Es hora de que los candidatos planteen soluciones con propuestas coherentes y bien fundamentadas que deriven en firmes compromisos sociales, permitan esbozar políticas de Estado que trasciendan un período de gobierno y faciliten el encuentro de puntos comunes esenciales para cimentar las bases en la construcción de una sociedad más desarrollada, justa, equitativa y en armonía con el medio ambiente. ¡Ojalá que en el mes y medio faltante, los candidatos y los medios de comunicación sean conscientes del gran paso que el país podría dar en su madurez electoral!

Publicado en El Colombiano, 19 de abril de 2010.

16 de abril de 2010

La Planeación

La planeación es un concepto propio del hombre, lo diferencia de los demás seres en este mundo, pues somos los únicos en el planeta que podemos desarrollar un pensamiento a largo plazo. Aun así no todos tenemos dicha noción interiorizada de igual manera, somos humanos. Podríamos entenderla como un arte, pues es una habilidad especial en ciertas personas, tal como en la estética, donde es fácil comprender el concepto de belleza, mas puede no ser tan sencillo hacer una obra de arte, en este caso puede resultar simple comprender la importancia de la planeación, pero no tanto el ser previsivos.

Planear nuestro actuar tiene fundamentos muy fuertes sobre los cuales reposa su utilidad, y entre ellos se encuentra la eficiencia, sed de la humanidad en nuestros días. La sociedad moderna reclama eficiencia en todos sus ámbitos; es claro como en los trabajos se trabaja por competencia, que no es otra cosa que desempeñar la misma función con el mínimo de recursos, igualmente en la industria, donde los adelantos tecnológicos no buscan otra cosa que reducir tiempos y materiales. Inclusive nuestro planeta demanda la eficacia de los procesos, castigándonos con las consecuencias ambientales, al no darle buen uso a todo aquello que nos ofrece.

De acuerdo a un concepto moderno de racionalidad, donde esto significa alcanzar el objetivo buscado lo más eficientemente posible; una ideología con toda la lógica que demandamos en nuestros días. La respuesta a este ideal está en la previsión de nuestros actos, en buscar beneficio en cada una de las consecuencias y repercusiones que traigan nuestras acciones.

La planeación es un concepto muy ligado hoy en día a las grandes ciudades, donde es necesario ser previsivos con el fin de fomentar el progreso ante condiciones desfavorables como la saturación del espacio y la falta del mismo. Sin embargo es una realidad muy determinada por la cultura, y nuestros pueblos latinoamericanos no han sido propiamente idóneos en este sentido, pues en la condición de países en vía de desarrollo, la previsión aún no es nuestra insignia. Las culturas de la periferia tienen un interés colectivo claro, dar a nuestra población niveles de vida más elevados, y ya que hemos adoptado modelos de organización centralizados, donde la mayoría de la población se concentra en las ciudades, la planeación debe ser quien guie nuestras políticas urbanísticas para no desperdiciar nuestros recursos y poder seguir en la carrera.

Pensar a futuro significa un raciocinio un poco más avanzado que pensar en las problemáticas del presente, no obstante ante los temores económicos, estos pensamientos pueden descansar en la tranquilidad del valor del dinero en el tiempo cuando hablamos de inversiones, pues el crecimiento económico tiende a ser una realidad constante. Debemos realizar proyecciones, así realizaremos inversiones significativas, las verdaderamente generadoras de crecimiento, no tendremos dineros muertos, tendríamos un ahorro continuo, pues una carretera con una pendiente óptima tendrá tal vez un mayor costo, mas generará un ahorro permanente en materia de combustible de los vehículos que la transitan.

A nivel personal, la planeación es un valor de gran importancia, pues como la gran mayoría vivimos en aras del cumplimiento de nuestras metas, pero éste determinará una gran diferencia ya que la optimización de nuestra energía, recursos y tiempo, harán que nuestros deseos no cesen y alcanzaremos sueños más grandes.

Como seres humanos y racionales, debemos mejorar constantemente y pensar a futuro es indispensable, de tal forma que no pasemos de largo el primer paso de un buen planeamiento, identificar el objetivo, para así conseguir el interés de cada persona, y a nivel colectivo lo que más nos conviene, en síntesis, para alcanzar lo que realmente queremos.

12 de abril de 2010

La dignificación de las profesiones

“Tres son las cosas que hacen a los hombres buenos y virtuosos: la naturaleza, la costumbre y la razón. Lo primero que se precisa es que la naturaleza lo haga nacer hombre y no animal; también es necesario que ella le otorgue cualidades del alma y del cuerpo. Algunas de estas cualidades no son de ninguna utilidad, pues la costumbre las cambia y modifica. Es la costumbre, en efecto, lo que desarrolla las cualidades naturales, dándoles una tendencia al bien o al mal”.

Aristóteles, filósofo y científico griego (384-322 a. C.)


Este artículo se aproxima a una mirada inicial sobre la toma de conciencia de las implicaciones y responsabilidades adquiridas por los profesionales en el ejercicio de su actividad o de su actuación.

Las profesiones y los profesionales, de todas las áreas del conocimiento, ocupan un lugar significativo en el mundo social, pues aportan bienes y servicios que requiere la sociedad. Su desempeño y actuación están siempre en la mira de los sectores, grupos e individuos. Tal actividad profesional de cualquier carrera está sujeta a normas de carácter ético o deontológico. Es decir, todos tenemos deberes que son mínimamente exigibles a los profesionales en el desempeño de su actividad.

En consecuencia, se espera que la actuación de los profesionales sea guiada por los múltiples valores humanos, pero con especial énfasis el valor de la dignidad, es decir, el que nos hace ser valiosos, estimables, dignos de ser honrados y respetados que, en la ausencia de este valor, difícilmente podremos convivir en una comunidad de manera armónica y pacífica.

Hoy en día el concepto de dignidad se ve sistemáticamente ignorado por una minoría de individuos en el ejercicio de su profesión, mientras existan prácticas cotidianas de abuso de autoridad, indiferencia de gobernantes y legisladores frente a la delincuencia y la corrupción, autoridades y familias implicadas en el abuso sexual de niños y otras muchas situaciones sociales problemáticas, se hace urgente, por una parte, que la educación, como principal opción de cambio entre los hombres, mantenga una clara finalidad: evitar la deshumanización y favorecer la creación de un humano sensible, comprometido con sus semejantes y consigo mismo; y por otra parte, de los profesionales se espera que en el ejercicio de su profesión no sean guiados por el ánimo de lucro y del poder, sino por el altruismo, por una orientación al servicio de la colectividad, personas que sean capaces, en cooperación con otros, de construir el orden social que hace posible la vida digna para todos.

Prueba de lo anterior, son las historias de eventos o situaciones que cada uno de nosotros hemos vivido o hemos conocido, bien sea de manera cercana o por referencias de otros, sobre las actuaciones de los profesionales de nuestra ciudad y del mundo. A manera de ilustración sobre esta preocupación, es conocido por todo nuestro país, la indolencia, laxitud y deshumanización de las personas o entes del sistema jurídico que manejan los casos de abuso sexual de menores en Colombia. Es tal la ignorancia y la falta de criterio profesional de los encargados de recibir las denuncias de niños abusados, que interpretan como maliciosas o como producto de la imaginación las historias relatadas por los niños víctimas y en algunos casos la benevolencia que tienen para el abusador, de simplemente penalizarlo con terapias de rehabilitación o sueltos en las calles haciendo fiesta de su virilidad. Miles de familias víctimas se desangran por no encontrar eco y sapiencia en los profesionales encargados de estos casos. Es un problema social que pone a prueba a todas las profesiones y profesionales de nuestra sociedad.

Otras situaciones de lesión a la dignidad humana, también son referidas con alta frecuencia, sobre la atención medico paciente-familia de los servicios de urgencias de salud. La llegada de un paciente nuevo se convierte en feriar, a cuál de los médicos de turno, le gusta manejar la enfermedad que acaba de llegar. El único mediador es el tiempo eterno que transcurre mientras es trasladado el paciente a un equipo de alta tecnología para que defina su diagnóstico. El médico sólo aparece para dar de alta al paciente y remitirlo a otro centro asistencial. El servicio ofrecido por el personal de salud, es en sí mismo un valor pero desdibujado por algunos como un favor, cuyo valor está representado, en el ánimo de lucro y en el cumplimiento de la exigencia de la institución que lo contrata, de inflar las cifras de cobertura. ¿Será que la educación médica no ha formado a algunos para encontrar al hombre en su paciente?

Hay un compromiso profesional que hace necesario rescatar nuestros verdaderos valores donde no sólo prime el conocimiento específico de la profesión. Es necesario acompañarla de nuestras virtudes, las cuales no estaremos dispuestos a negociar.

Respetar, dignificar, saber-sabiduría, son conceptos estrechamente relacionados, son valores indisolubles e indestructibles. Tomemos acciones para rescatar la humanización de nuestras profesiones, donde no quepan la soberbia, la insensibilidad, la incompetencia, ni las irresponsabilidades, ni la injusticia.


6 de abril de 2010

¡Sí se puede… y con energía!

Terminaron los IX Juegos Suramericanos de Medellín que durante dos semanas envolvieron a la ciudad con su aire joven y alegre, como lo fueron en otro estilo la Asamblea del BID y la Asamblea de la OEA en los dos pasados años.

En torneos deportivos internacionales de estas características, la ciudad solo había realizado los Juegos Centroamericanos y del Caribe hace 32 años, cuando el narcotráfico, si bien ya se había incubado en nuestra sociedad, aún no había agitado sus afiladas garras de muerte, terror y violencia desmedida hasta arrinconarla en el temor. En esta nueva etapa de reconstrucción social y para las generaciones más jóvenes, esta era una experiencia desconocida.

Además de las congratulaciones expresadas en forma repetida –y bien merecidas–por el éxito de los juegos, por la organización, por los escenarios y acogida popular, deben resaltarse los miles de voluntarios que colaboraron en forma silenciosa; y recordar los méritos del entonces alcalde Fajardo y de aquellos dirigentes deportivos que lucharon en el pasado por obtener la sede.

Un aspecto innovador y de inmenso valor por su significado, fue la decisión de no cobrar la entrada a los distintos escenarios que se llenaron de público entusiasta, sin distingo social ni económico; aunque también es una muestra de la escasez de actividades recreativas de libre acceso en la ciudad, mensaje que ojalá tenga un positivo impacto en adelante. También fue muy acertado realizar actividades en otros municipios, especialmente en aquellos por fuera del Valle de Aburrá.

Estos exitosos resultados deben ayudar a adquirir consciencia sobre el potencial que tiene la ciudad-región, sin desconocer que esos recientes eventos internacionales no han superado el ámbito de nuestro continente americano. Es necesario prepararse para llegar a tener eventos de calidad, realmente mundiales, que abarquen todos los continentes; es decir, se ha ganado con excelencia el bachillerato pero hay un largo trecho para llegar al doctorado.

Y éstos abarcan eventos deportivos de alta trascendencia, como los torneos mundiales de mayor acogida, o juegos Panamericanos y Olímpicos (¿por qué no?), así sean metas para 20 ó 30 años. O las grandes ferias y exposiciones mundiales de algún sector económico en el que el país tenga ventajas para que, además de los beneficios propios de la feria, impulse ese sector de nuestra economía.

Este objetivo requiere de trabajo conjunto y armonioso por parte de la Alcaldía y la Gobernación para identificar las alternativas con base en nuestro potencial, trazar las metas de largo plazo y darle la institucionalidad que permita hacer realidad las metas trazadas. Y debe partir desde la visión de una ciudad policéntrica que alimenta a las subregiones del departamento, pero también como parte íntegra de un país, porque sus objetivos deben centrarse en impulsar el desarrollo general de la nación, de la ciudad y de las subregiones.

Este columnista ha expresado en varias ocasiones que la energía constituye el sector líder en el que deberían concentrarse tales esfuerzos, no solo por el gran potencial del país y sus amplias posibilidades de expansión, sino por la calidad de la normativa e institucionalidad existente, además de sólidas y pujantes empresas como Ecopetrol, EPM, EEB, Isa, Isagén y nuevos actores como Colinversiones.

Ojalá nuestros gobernantes locales con el apoyo del gobierno central se decidan a empezar sin tardanza este proyecto y convoquen a las distintas fuerzas motoras de nuestra sociedad con el concurso de la Universidad que, a diferencia del encierro en su propio campus característico de décadas atrás, ha evolucionado hacia una activa y decisiva participación en los asuntos relativos al desarrollo social y económico. ¡Hay que tomar pronto la decisión de asumir el reto!

Publicado en El Colombiano 5 de abril de 2010

25 de marzo de 2010

Leer libera

Está bien… para nadie es un secreto que la mayoría de nosotros tenemos un alto ritmo de estudio y trabajo y que debemos hacer muchas cosas.

Correcto… hemos llegado hasta donde estamos ahora a punta de sudor y sacrificio (si en tu caso no fue así, eres de los pocos afortunados que logran las cosas gracias a la suerte) y nos hemos quemado las pestañas estudiando, especializándonos o capacitándonos.

Por supuesto que a veces debemos leer informes, cálculos, análisis, tareas, El Colombiano, la página de FútbolRed o nuestras actualizaciones de Facebook o los últimos Tweets de nuestros amigos. También estamos al tanto de que de vez en cuando algunos de nosotros tenemos ese “pecado culposo” de leer el horóscopo y las revistas de consejos para conquistar al sexo opuesto, para adelgazar o simplemente para saciar nuestra curiosidad acerca de qué pasa últimamente en el mundo de la farándula.

El Quijote, Cortázar, Allan Poe o un tal García Marquez… ¿para qué intentar leer novelas o literatura si en la tele tenemos los realities, las mismas noticias amarillas, la millonésima repetición de Los Simpsons (también amarillos… aunque menos ácidos), las interminables temporadas de Lost o las mismas novelas una y otra vez?

Esta reflexión no pretende crear un mundo idealista en el que todos sus habitantes sean unos perfectos ciudadanos rebosantes de cultura, arte e inteligencia.

Esta reflexión trata simplemente acerca del EQUILIBRIO.

¿Cuándo fue la última vez que leíste un libro?

¿Y por qué tanta insistencia con eso de leer?

La UNESCO ha señalado que “Los libros y el acto de leer constituyen los pilares de la educación y la difusión del conocimiento, la democratización de la cultura y la superación individual y colectiva de los seres humanos”. En esta perspectiva señala la UNESCO, “los libros y la lectura son y seguirán siendo con fundamentada razón, instrumentos indispensables para conservar y transmitir el tesoro cultural de la humanidad, pues al contribuir de tantas maneras al desarrollo, se convierten en agentes activos del progreso”. En esta visión, la UNESCO reconoce que “saber leer y escribir constituye una capacidad necesaria en si misma, y es la base de otras aptitudes vitales...” 1

Y precisamente no es muy alentador el panorama en otros estudios que revelan que “En países como Colombia, Venezuela, Chile, Argentina, Brasil y Ecuador los índices de lectura en la población en general han disminuido drásticamente en los años recientes; en Colombia por ejemplo, de acuerdo a una reciente encuesta nacional, el 40% de los colombianos manifestaron que no leen libros por falta de hábitos, otro 22% externo que no lee por falta de tiempo y dinero para comprar libros”. 2

Así pues que, sin ánimo de ensañarnos con la TV (en ocasiones hay buenos programas, distintos, con un noble propósito y que ayudan al desarrollo del SER y de la inteligencia), vemos necesario el hacer un llamado a que la lectura, desde muchos puntos de vista, puede ser una actividad beneficiosa para el cuerpo, el alma, la tranquilidad, el descanso y la inteligencia.

¿Qué tal si ponemos un poco de equilibrio en las muchas horas que dedicamos a la TV, a YouTube, a Facebook, la novelas etc. y verdaderamente leemos un libro de vez en cuando?

Nadie nos obliga a nada, pero vale la pena comprobar por nosotros mismos si lo que se dice acerca de las bondades de leer es verdad.

Aunque advertimos enfáticamente que si lees un poco más tu vida corre el riesgo de volverse un poco más alegre, calmada, inteligente o interesante… y quizás algunos no quieran correr ese riesgo.

En resumen, hay tiempo para todo… hasta para leer, nuestras neuronas nos lo agradecerán algún día.


1 UNESCO. Informe sobre la educación en el mundo 2000. Madrid : UNESCO : Santillana, 2000. p. 183

2 Mabel Silva Silva. “Expertos estudian lectoría” En Noticias en el Universal. Caracas : El Universal, 2002. p. 2

Imagen: Cartel Feria del Libro de Bogotá en su edición número 22

David Corrales Rodas
Coordinador de Comunicaciones EIA

8 de marzo de 2010

¡POR FIN LA DOBLE CALZADA DE LAS PALMAS!

Hace una semana se abrió la doble calzada de la vía de Las Palmas, después de más de siete años de iniciada la construcción del primer tramo desde San Diego. Esta vía no solo constituye el principal acceso a la ciudad desde el aeropuerto y varios municipios del oriente antioqueño, sino que, además, una parte de ella se ha convertido en una arteria vehicular urbana de vital importancia para el sector suroriental de la ciudad, donde se ha concentrado el mayor desarrollo urbanístico durante los últimos años.

Por supuesto, lo más importante es celebrar que ¡por fin! sea posible usar los casi veinte kilómetros de la doble calzada, pero también es necesario aprender y recordar algunas lecciones después de este largo y atormentado proceso, para beneficio de los programas de doble calzada que se adelantan en la actualidad.

Como se mencionó en la pasada columna, muchos de los problemas en las obras de ingeniería se originan en deficiencias de la institucionalidad requerida para su manejo y que se materializan en una pobre planeación; en la falta de estudios y diseños de detalle en forma previa a la licitación; en los inapropiados pliegos de condiciones; y en los cortos plazos de ejecución y escaso presupuesto, que conducen a propuestas erradas, en términos de buena ingeniería, pero ajustadas en el papel a los requisitos establecidos por el Contratante.

La situación se agrava cuando se juntan varias de estas debilidades, pues se genera una compleja cadena de vicios que afecta la calidad de las obras y ocasiona significativos sobrecostos y demoras, además de dejar una pesada herencia de largos y cuantiosos pleitos legales.

La vía de Las Palmas no ha estado exenta de algunos de estos problemas que han perjudicado a la comunidad durante mucho tiempo y que han requerido de una buena dosis de paciencia. Por eso, ojalá este sea el fin de los hundimientos de la banca vial, de las amenazantes rocas sueltas en los taludes, de los numerosos deslizamientos que obstaculizan la vía y de las aguas descontroladas y destructoras que escurren tras los aguaceros, aspectos que afectaron a la vía por tanto tiempo sin atención alguna.

Pero aún quedan asuntos pendientes que no deben descuidarse, como la seguridad de la vía, que parece estar por fuera de la mente de los responsables de la obra. Este columnista ha advertido en varias ocasiones sobre la accidentalidad que se presenta en la vía debido, entre otros factores, a la combinación de exceso de velocidad, curvas cerradas al final de las rectas y presencia de material que obstruye la vía. A esto se suma el insuficiente separador entre las calzadas, que debería disponer, al menos, de una adecuada doble valla de seguridad en toda la extensión de la vía con el fin de proteger en forma apropiada la vida de quienes transitan por ella.

Las constantes campañas educativas sobre conducción responsable deben acompañarse del control y vigilancia del tráfico vehicular mediante cámaras que se conecten al centro de control que tiene la ciudad.

También debería construirse la doble calzada entre la glorieta de Los Balsos y Las Palmas, al menos para el ascenso, pues en la actualidad este tramo de poco más de un kilómetro representa un notorio cuello de botella para el flujo vehicular de El Poblado, Envigado y el sur del Valle de Aburrá.

Aunque no es fácil corregir las deficiencias de las fases iniciales del proyecto, se han hecho esfuerzos notorios por parte del Municipio y del Departamento en subsanar los problemas más críticos. Ojalá culminen en forma completa las tareas pendientes para brindar a los ciudadanos la seguridad y comodidad que demanda esta vía.

Artículo publicado en El Colombiano, el 8 de marzo de 2010.

26 de febrero de 2010

¿Está preparada Colombia para los autos eléctricos?

Los automóviles eléctricos ya superaron las etapas de laboratorio y se comercializan en numerosos países cuyas autoridades nacionales y locales comienzan a tomar decisiones para garantizar su uso.

Los gobiernos nacionales han concentrado sus esfuerzos en promover y apoyar las investigaciones para mejorar las características tecnológicas y económicas de las baterías eléctricas con el fin de aumentar su capacidad, durabilidad y seguridad, disminuir su volumen y peso y hacerlas competitivas en términos de costo y financiación.

El Gobierno Federal de Alemania en agosto de 2009 puso en vigencia el plan de desarrollo nacional de electromovilidad que define políticas nacionales para lograr avances tecnológicos en las baterías, la integración de las redes de suministro de energía eléctrica, la promoción del uso de los vehículos eléctricos, el apoyo económico de la investigación y el desarrollo de la movilidad sostenible y la colaboración a los entes territoriales locales para la creación de la infraestructura pública requerida para el uso de los vehículos eléctricos.

El Reino Unido, con el propósito de promover el transporte que produzca emisiones ultrabajas de carbono, estimula el desarrollo de tecnologías y de infraestructura y garantiza recursos económicos para los usuarios que deseen cambiar sus actuales vehículos de gasolina o deseen comprar vehículos eléctricos.

El Gobierno de Dinamarca se ha comprometido a dar incentivos fiscales a los compradores de vehículos eléctricos y a desarrollar la red nacional de estaciones de servicios para el suministro de la energía eléctrica requerida.

Las autoridades locales de los países mencionados han comenzado a definir políticas públicas para estimular el uso de los autos eléctricos. De igual manera están obrando los demás países desarrollados.

Dentro del Plan de Movilidad Eléctrica del Gobierno Español (MOVELE) se incluyó la introducción de puntos de recarga eléctrica: 280 puntos en Madrid, 191 en Barcelona y 75 en Sevilla. Las autoridades municipales también están implementando medidas para dar incentivos a los usuarios de autos eléctricos, como estacionamientos gratuitos preferenciales.

Varias compañías fabricantes de autos están estructurando modalidades de financiación de los vehículos y mecanismos financieros que permitan el arrendamiento de las baterías, que son quizás el componente que más representa en los costos del vehículo.

Las empresas dedicadas al negocio de arrendamiento de vehículos ya tienen en sus portafolios diversas ofertas de vehículos híbridos.

En el comercio mundial ya se encuentran modelos de distintas categorías, capacidades y diseños para todos los gustos, preferencias y capacidades económicas que compiten con casi todas las gamas de los autos movidos por gasolina o gas.

Surge entonces la pregunta: ¿Está preparada Colombia para los autos eléctricos?

Ya es hora de que en el País se definan políticas públicas que aceleren el uso de los vehículos eléctricos, puros o híbridos, por los beneficios ambientales y económicos que poseen frente a los vehículos que consumen energías no renovables.

Las autoridades de grandes ciudades como Medellín y sus alrededores deben: inducir a que las autoridades nacionales definan políticas públicas que incentiven el ensamblaje, la importación y la financiación de autos eléctricos y la sustitución de parte del actual parque automotor movido por energías no renovables; estimular su uso en el territorio local mediante medidas económicas y facilidades que favorezcan la reposición de autos públicos (taxis) y mediante la eliminación de restricciones urbanas apoyen el uso de los autos eléctricos (facilidades de estacionamiento, red de suministro de energía, uso en tiempos de pico y placa).

Las empresas distribuidoras de energía eléctrica deben crear las condiciones técnicas y económicas para que la metrópoli cuente con una red de suministro de energía que motive la adquisición y facilite el uso de este tipo de movilidad.

La mayor parte de los planteamientos expuestos son válidos para el caso de las motocicletas y vehículos similares que ofrece el mercado con tracción eléctrica.

En síntesis, frente a la realidad de la electromovilidad y sus ventajas de todo orden, es conveniente que el País y muy especialmente Medellín y sus alrededores comiencen a tener verdaderos planes de promoción y estímulo del uso intensivo de energía eléctrica en el transporte por automóvil, tanto público como privado.

22 de febrero de 2010

¿La ingeniería tiene la culpa?

El atraso e incumplimiento de las obras en la calle 26 de Bogotá ha ocupado buena parte de los espacios de la prensa nacional por el alto perjuicio que le ha causado a la ciudad. A la luz de esta situación han surgido muchos interrogantes sobre la ingeniería colombiana.

Hace un año y medio el Gobernador de Antioquia hizo un serio cuestionamiento al papel de la ingeniería en obras como la doble calzada de Las Palmas y la conexión vial de occidente, pues muy pronto presentaron fallas de diverso tipo que en el caso de Las Palmas ocasionó la muerte de una persona y el cierre total durante varios meses. Las reparaciones, además del atraso y perjuicio social, han demandado cuantiosas sumas de dinero.

Lo que hoy indigna a Bogotá es historia repetida en el resto del país. Ante estos hechos contundentes, y otros casos similares que aprecia y padece el ciudadano común, es válido el cuestionamiento a la ingeniería colombiana; pero no debe caerse en el simplismo de descalificarla en forma genérica, ya que también son múltiples los ejemplos de obras bien hechas.

Para abordar el tema es importante entender que existen muchos tipos de obras de ingeniería, cuyo manejo y magnitud de impactos e imprevistos demandan atención diferente. Por ejemplo, las obras lineales de ingeniería como las vías, son más complejas debido a las cambiantes condiciones topográficas, geológicas, climatológicas, ambientales, ecológicas y sociales a lo largo de su recorrido; no es lo mismo, entonces, construir un edificio que una vía. Y si son intervenciones en las ciudades, deben considerarse otros factores ligados al perjuicio que se causa a la ciudadanía durante la construcción.

Con esta claridad, es posible precisar que, a juicio de este columnista, existen cinco factores esenciales para el desarrollo exitoso de obras públicas complejas. El primero es una buena planeación de las obras requeridas, que contempla la identificación, viabilidad, fechas de entrada en operación, plazos y presupuestos adecuados, acordes con las prioridades y beneficio de la comunidad.

Los estudios completos y diseños detallados deben realizarse como paso previo indispensable a la licitación para construcción y según los cronogramas definidos en la planeación. Aunque este segundo factor permite reducir al mínimo los imprevistos, las entidades contratantes lo limitan u omiten con frecuencia, con la falsa ilusión de lograr un “ahorro” en tiempo y costos, a pesar de que los estudios pueden representar solo un cinco por ciento del valor de la obra.

El proceso de contratación es un tercer factor que comprende, además de los diseños de detalle, unos términos de referencia claros, transparentes, objetivos y adecuados que respondan a las particularidades de cada proyecto y con los plazos y presupuestos apropiados. Es, con frecuencia, una fuente de problemas y puede llevar a los licitantes a disyuntivas entre aceptar condiciones de muy difícil cumplimiento –por conjugación de calidad, precio y plazos– o no tener trabajo.

Otro factor indispensable es tener buenas firmas de ingeniería que construyan las obras; en el país existen muchas con gran trayectoria, capacidad técnica y profesionalismo, aunque en ocasiones son desplazadas por otras que carecen de estas competencias pero que florecen al amparo de las deficiencias del sistema.

Como último factor, se requiere de una institucionalidad apropiada; si bien el país carece de ella en el sector del transporte, se destaca, por el contrario, la calidad que tiene en el sector eléctrico.

No se trata, entonces, de un problema de diseño, de una licitación, de una obra o de una firma de ingeniería, es el sistema en sí. Y esto debe ser claro para el país, en especial para nuestros gobernantes, si realmente tienen verdadera voluntad política de cambiarlo.

(Artículo publicado en El Colombiano, 22 de febrero de 2010)

8 de febrero de 2010

POR UNA NUEVA IMAGEN DE LA CIUDAD

Se acerca el inicio de los Juegos Suramericanos en Medellín, evento que atraerá a deportistas y visitantes de otros países y que hará más visible a la ciudad ante millones de televidentes.

La Alcaldía ha liderado la gestión para tener una organización y unas instalaciones deportivas acordes con el compromiso, de tal forma que deportistas, comitivas, periodistas y espectadores tengan las condiciones requeridas de calidad y comodidad que deje en alto el nombre de la ciudad. Ojalá que se superen los lunares que hoy son el aeropuerto y la vía de Las Palmas, y los visitantes encuentren una ciudad atractiva y acogedora.

Las ferias anuales del sector textil, de la confección y de la moda han representado un valioso esfuerzo para favorecer los negocios y la imagen de la ciudad; también los tradicionales “alumbrados” navideños y, en algo, la Feria de las Flores. Aunque puedan existir algunos eventos de relativa importancia, no hay un evento periódico en la ciudad de carácter realmente internacional que le dé identidad a nuestra región frente al mundo y que impulse un sector de nuestra economía.

Hay que aceptar que por fuera de nuestras fronteras, aún nos conocen más por haber sido centro de carteles de negocios ilícitos que por otra cosa, así existan logros significativos durante la última década, por lo cual persiste el reto de mejorar nuestra imagen.

Es evidente que la imagen debe reflejar una realidad sustentable y no un deleznable maquillaje superficial, por lo que es indispensable el trabajo constante en el largo plazo en los aspectos esenciales para construir una sociedad más justa, equitativa y en armonía con el medio ambiente, como la educación de calidad; el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología y la innovación pertinentes; y el desarrollo de la infraestructura física adecuada, especialmente de transporte.

El Alcalde Salazar ha continuado, con favorables resultados, la tarea iniciada en la administración de Fajardo para cambiar la imagen estigmatizada de Medellín, internacionalizarla y favorecer el clima de negocios e inversiones que dinamice la economía local. Pero es necesario articular con otros programas, como la definición de la vocación económica, de tal forma que permita canalizar los esfuerzos y para que las acciones gubernamentales y privadas obedezcan a una orientación más estratégica que impulse el crecimiento económico en términos de desarrollo equilibrado y sostenible, generar nuevos empleos de calidad, erradicar la miseria y reducir los niveles de pobreza.

Aunque no exista todavía un pleno consenso sobre los sectores estratégicos, no hay duda de que la energía es uno de ellos y que representa un factor crítico para el desarrollo y bienestar de la sociedad actual, por lo cual es un tema de interés universal. La ciudad podría concentrar fuerzas para convertirse en un reconocido centro mundial de energía en el largo plazo; es posible pensar, por ejemplo, en realizar una gran feria internacional periódica sobre energía, de las denominadas “Expo”, en los que la ciudad llegue a ser un importante centro de negocios, académico y de referencia para ese sector.

El país tiene suficientes ventajas comparativas y competitivas que le permitirían asumir un liderazgo en energía eléctrica: el gran potencial hidroeléctrico que tiene el país; la experiencia y el liderazgo de ISA en interconexión eléctrica en Suramérica; los planes de expansión eléctrica a Centroamérica; el desarrollo de la bolsa de energía que opera en Colombia y que podría extenderse al mercado latinoamericano; y la presencia de sólidas empresas generadoras y de transmisión. Esto lo podría capitalizar Medellín para bien de la imagen y desarrollo de la ciudad y del país. Ojalá nuestras autoridades municipales así lo entiendan y den pasos firmes en esa dirección.

Artículo publicado en El Colombiano, lunes 8 de febrero de 2009.

1 de febrero de 2010

La educación, un propósito nacional

Uno de los hechos más representativos al empezar un nuevo año es el inicio de las actividades escolares de cerca de catorce millones de niños y jóvenes colombianos que llegan de nuevo a las aulas de colegios y universidades, quienes representan la alegría y esperanza viva de una Nación. Bastaría imaginar que no existen esos masivos desplazamientos de estudiantes a pie, en buses y otros vehículos, para sentir la desolación y la escasa ilusión de tener un futuro mejor para Colombia.

Reconforta encontrar que la educación ha tenido una importancia creciente en nuestro país, lo que se refleja en mayor cobertura escolar en todos los niveles y en mayores espacios que destinan periódicos y revistas, aunque no así la radio y la televisión. Pero lejos está de alcanzar el nivel deseado, como consecuencia lógica de la baja importancia que nuestra sociedad le ha dado a la educación, lo cual va más allá de la responsabilidad de los distintos gobiernos nacional, departamental y municipal.

Según el documento “Visión Colombia II Centenario: 2019”, los objetivos fundamentales para nuestro desarrollo son: Una economía que garantice un mejor nivel de bienestar; una sociedad más igualitaria y solidaria; una sociedad de ciudadanos libres y responsables; y un Estado eficiente al servicio del ciudadano.

Y, aún si quisiera agregarse algún objetivo adicional, se encontrará siempre que, como se ha expresado en anteriores columnas, si bien la educación no genera por sí misma el desarrollo, representa el eje fundamental para la construcción de ese nuevo país, pues en todas sus dimensiones y niveles alimenta a los demás elementos esenciales que demanda esa meta. O dicho de otra forma, más realista y dramática, sin educación de calidad para toda la población, no será posible lograr esos objetivos fundamentales, situación que se hace más notoria y vital en la actual sociedad del conocimiento.

Es pues, al calor del movimiento escolar inicial del año, que se invita a tener un mayor grado de consciencia individual y colectiva sobre la importancia de la educación para Colombia. Así, por ejemplo, en la campaña electoral que ahora empieza para la Presidencia de la República y el Congreso, los ciudadanos deberíamos exigir a los candidatos que presenten sus ideas y propuestas sobre el tema, así como a los medios de comunicación, para que adelanten debates serios que permitan construir un consenso nacional sobre la educación, más allá de los partidos políticos.

No basta solo expresar ideas generales, vagas y demagógicas, como ha sido común hasta hoy, sino que es necesario presentar propuestas bien elaboradas, completas, estructuradas y coherentes que deriven en compromisos firmes ante el país y a las que se les pueda hacer el seguimiento social.

Pero hay que estar atentos de la importancia de incluir la educación en los análisis y debates sobre los verdaderos problemas que tiene el país, así como en las propuestas para atender a su solución, sin permitir que éstos se concentren principalmente en los “asuntos políticos” que derivan, la mayoría de las ocasiones, en bulliciosas polémicas de escaso calado.

La educación debería constituir el eje central del plan de desarrollo del próximo gobierno, sea cual fuere el elegido, y ser un propósito prioritario permanente de la sociedad. Así, sería viable en el largo plazo brindar educación de calidad para todos y destinar los recursos y subsidios necesarios para atender a la población y regiones más pobres que nos permitan romper las pesadas cadenas de pobreza y de problemas que arrastramos del pasado. Y empezar a cimentar las bases para la construcción de esa sociedad más desarrollada, más justa, equitativa y en armonía con el medio ambiente.

El Colombiano, 25 de enero de 2010