24 de septiembre de 2009

Cómo se hace una persona cívica

Me ha llamado la atención el editorial de El Colombiano del domingo pasado (20 de septiembre de 2009) que trata acerca de la Encuesta de Percepción Ciudadana, Medellín 2009. Dice en el editorial: “Ser una persona cívica está muy ligado a la educación y a las normas de conducta y urbanidad que recibimos en la casa y en el colegio. Algo tiene que estar fallando en estos dos escenarios para que la percepción en torno a nuestra cultura ciudadana sea tan negativa”. Este comentario distrae y confunde —además de que raya en lo ingenuo— cuando fija en la casa y en el colegio el origen del problema. Estos no son los únicos escenarios desde donde se construye la persona cívica. Se comete un error señalando que se tienen identificados los responsables cuando con ese supuesto descubrimiento se encubren otras causas. Que tal si consideráramos que además de esos escenarios se construye civismo desde los servidores públicos, desde los empresarios, los directivos, los comunicadores, los deportistas, los artistas, los profesionales, etc. Si nos involucramos todos en este asunto dejaríamos de señalar hacia un solo período de nuestra formación ciudadana entendiendo que esa formación es responsabilidad de todos y en todo momento.
Voy a un caso sencillo. Un ciudadano sale de su casa a una cita de trabajo. Espera el bus en alguna parte del recorrido. Pasan los minutos, se aproxima un bus pero no se detiene en ese lugar. El ciudadano se da cuenta que más adelante hay otras personas y que por eso el bus prefiere parar allí donde puede recoger más pasajeros. Se acerca y toma posición en el extremo de la fila. El siguiente bus para en algún lugar cerca del tumulto. La fila se desordena, y el primero es el que más corra hacia la puerta. Uno que otro personaje vocifera por conservar su lugar, más porque nadie se le meta por delante que por mantener el orden. El ciudadano no alcanza a subir al bus y tiene que esperar al que sigue. Llega otro bus y de nuevo la lucha por conservar el puesto, a ver si esta vez alcanza. Empieza a comprender que la mejor opción es también vociferar y correr hacia la puerta por delante de los demás. En el colegio no pasaba eso. La maestra organizaba una fila india y en completo silencio cada estudiante ocupaba el puesto que le había sido asignado desde antes de subir. Pero ya no está esa maestra y ahora cada uno tiene que defenderse como pueda. ¿Quién podría hacerse cargo del orden ahora? ¿El conductor del bus? ¿Algún agente que estuviera en el sitio del paradero organizando la fila? ¿Dónde han quedado las normas del colegio?
Imaginemos ahora qué pasaría si algo de orden se diseñara por los responsables de la administración del transporte. Por ejemplo: que la ruta del bus fuera conocida por medio de un folleto, un mapa o de un sito web en la internet; que estuviera establecido el sitio de paradero y los horarios de parada del bus; que fuera demarcada la forma de hacer la fila en la acera de ese paradero; que el conductor se detuviera en el sitio exacto que corresponde al primero de la fila. ¿Cómo sería el comportamiento ciudadano? De esta manera estaríamos transformando el control del colegio en un control marcado por un nuevo orden establecido por la administración de lo público. Posiblemente no se necesite el agente.
No basta pues con que la educación se lleve a cabo en la casa y en el colegio, tiene que extenderse a toda la sociedad a través de sistemas organizados. Y ¿quiénes son los responsables de construir esos sistemas organizados? ¿La casa y el colegio? Si bien allí se pueden sentar las bases para que los sistemas operen debidamente, la educación tiene que continuar más allá de la casa y del colegio, porque de no ser así sería como soltar esa persona cívica en una selva de sálvese quien pueda donde se pierde todo el civismo en esa lucha por sobrevivir.
Y una pregunta que pudiera incluirse en la próxima encuesta de percepción ciudadana: ¿Por qué cree usted que no se ha diseñado un sistema organizado de transporte público en nuestra ciudad?

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con este punto de vista, seguro que muchas veces por falta de coherencia dentro del sistema donde vivimos, vemos muchas veces personas supuestamnete con altos niveles educativos ser los primeros en saltar la reglas dela misma sociedad. Todos somos los que la contruimos y tambien somos los responsables de elegir los líderes que deben guiarla.

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