16 de julio de 2010

DE REGRESO A LA ESCUELA: una reflexión sobre las competencias genéricas en la EIA

Estoy en una institución que no nos deja de sorprender y a la que muchos egresados queremos volver. He tenido oportunidad de pasar por trabajos tan técnicos como unos estudios de amenaza sísmica, y por otros tan aparentemente ajenos a la ingeniería como las labores gremiales, para estar ahora de regreso a la EIA. En el camino he aprendido a valorar ciertas competencias genéricas que se fortalecieron durante la formación profesional, sin hacer parte explícita de las disciplinas propias de la Ingeniería Civil. Han sido como un hilo conductor y una fuente de seguridad para aprender a aprender, al asumir cada nuevo desafío.

En el ámbito académico, el desarrollo de las competencias genéricas forma parte de la vida institucional. En algunos casos son definidas claramente en la formación de los estudiantes y, en otros casos, son producto de la puesta en escena de los principios institucionales y de los valores compartidos por la comunidad académica. Los Exámenes de Calidad de la Educación Superior – ECAES–, aun para las carreras con prueba específica, como cuatro de las ingenierías de la EIA, evalúan competencias como la comprensión lectora. La prueba genérica que empezó a aplicar el ICFES en 2009 como requisito de grado para las demás carreras, en la que nuestros estudiantes obtuvieron el mejor promedio del país entre más de 55.000 alumnos, incluye además otras competencias como el entendimiento interpersonal, el pensamiento crítico y la solución de problemas.

Pero en el ámbito laboral también se encuentra un interés explícito por este tipo de competencias. De acuerdo con el Informe Nacional de Competitividad 2009-2010, Ruta a la Prosperidad Colectiva, del Consejo Privado de Competitividad de Colombia, “los empresarios señalan que se requieren personas éticas, que sepan trabajar en equipo, comunicarse de manera oral y escrita, y manejar herramientas informáticas básicas y específicas (Encuesta a empleadores de 13 áreas metropolitanas aplicada por el Observatorio Laboral para la Educación, 2008). En palabras de Richard Murnane (profesor e investigador de la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard), transcritas en el Informe, los grandes retos de un sistema educativo radican en generar un “pensamiento experto” y una “comunicación compleja”…

Pensamiento experto: conocimiento de los problemas y comprensión de las relaciones que se infiere de ellos, habilidades para reconocer patrones en la información, iniciativa y habilidades para monitorear los problemas propios y entender si se está en el camino correcto para solucionarlos.

Comunicación compleja: incluye la habilidad para observar y escuchar, generar información crítica, interpretar la información, comunicar lo que se interpreta a otros y lograr lo anterior en más de un idioma.

El buen resultado de los alumnos de la EIA en los ECAES, que son sólo una forma de medir competencias, refleja finalmente una apuesta por la formación integral y por la calidad que está presente en toda la EIA y que ahora es respaldada por la Acreditación Institucional de Alta Calidad otorgada por el MEN a 18 instituciones de educación superior en el país.

Estas competencias genéricas se refuerzan día a día en las aulas, en los semilleros de investigación, en los cursos, en cada rincón de la EIA. Cuando los estudiantes de ingeniería están cansados de preparar presentaciones, de escribir informes y de recibir trabajos llenos de correcciones de ortografía y redacción, insistimos en la importancia de estas competencias y recurrimos a ejemplos de oportunidades laborales perdidas por hablar o escribir mal, de proyectos que no logran venderse porque están mal presentados o de ideas que mueren en el primer intento por falta aparente de claridad. Uno de nuestros principales desafíos consiste en seguir formando profesionales que se comuniquen, lean y relacionen bien, con pensamiento crítico y habilidades para la solución de problemas.

En esta Escuela no son solamente los estudiantes los que aprenden día a día. Nosotros también. Quienes asumimos con vocación el desafío de trabajar en el sector educativo, como parte de nuestro proyecto de vida. Y quienes, como egresados de la EIA, nos llevamos e hicimos propio el lema de la EIA: “Ser, Saber y Servir”.

18 de mayo de 2010

CALIDAD y ACREDITACIÓN

En días pasados la EIA recibió la Acreditación Institucional otorgada por el Ministerio de Educación Nacional. Es un reconocimiento que llena de orgullo y satisfacción a su comunidad académica porque es un premio a su filosofía, a su misión, a las intenciones de sus fundadores, al trabajo de sus profesores y estudiantes, a su personal directivo y administrativo, a sus egresados y a los empresarios comprometidos con la Institución. Es una recompensa al rigor, a los resultados académicos y a la pertinencia social. Pero es también un enorme compromiso el que se adquiere con la sociedad para mantenerse entre las mejores instituciones de la región y del país. ¡Es un reconocimiento a la calidad institucional!

Y mucho se ha debatido el término calidad. Pero ¿Qué se entiende por calidad?

La década de los 90 se constituye en la década de la calidad en América Latina. La calidad no debe definirse sino describirse en sus elementos fundamentales y para ello es necesario profundizar el debate sobre las concepciones de calidad y definir con profundidad las dimensiones que la componen. Hay quienes dicen que no saben qué es pero la reconocen y otros dicen que la calidad es relativa.

Fernández Lamarra[1] hace una distinción y dice que la calidad para los académicos se refiere a los saberes, para los empleadores a las competencias, para los estudiantes al nivel de empleabilidad; para la sociedad es tener ciudadanos respetables y competentes y para el Estado está en la eficiencia, los costos y las demandas de capital humano.

Así, la calidad debe ser considerada desde su estructura y relatividad.

UNESCO por su parte define la calidad como “La adecuación del Ser y Quehacer de la Educación Superior a su Deber Ser” y Dias Sobrinho[2] dice que la calidad es una construcción social. Habría que decir entonces que el concepto de calidad se construye desde consensos y negociaciones, de esta manera algunos ponen el énfasis en lo ético, otros en lo valorativo y otros en la toma de decisiones.

Vicente Falconi[3] plantea que las dimensiones de la calidad son: calidad intrínseca, oportunidad, precio, seguridad y servicio.

Según la Ley de Educación Superior, la calidad hace referencia a los resultados académicos, a los medios y procesos empleados, a la infraestructura institucional, a las dimensiones cualitativas y cuantitativas del servicio prestado y a las condiciones en que se desarrolla la institución.

El Consejo Nacional de Acreditación dice que “la calidad se entiende como aquello que determina la naturaleza de algo, como aquello que hace de algo lo que ese algo es. La calidad expresa, en este primer sentido, la identidad de algo como síntesis de las propiedades que lo constituyen…la calidad de algo es la medida en que ese algo se aproxima al prototipo ideal definido históricamente como realización óptima de lo que le es propio según el género al que pertenece”. La entiende por tanto como un atributo integral de algo. Dice el CNA que la calidad alude “de una parte a las características universales y particulares de algo, y de otra, a los procesos a través de los cuales tales características se configuran” (CNA, 2006).

Calidad significa en latín cualidad o manera de ser; en castellano significa propiedad de una cosa que permite apreciarla como igual, mejor o peor que las restantes de su especie.

Acreditación Institucional y calidad

Para alcanzar la acreditación institucional hay que demostrar calidad. El CNA dice que “la evaluación de la calidad se centra en el cumplimiento de los objetivos de la educación superior que incluyen naturalmente, como elementos universales, la formación integral, la creación, el desarrollo y la transmisión del conocimiento y la contribución a la formación de profesionales y consolidación de comunidades académicas. Se centra además en el logro de los postulados misionales y proyectos institucionales y en la pertinencia social, cultural y pedagógica de estas misiones y proyectos[4]” De ahí la importancia del logro: Acreditación institucional EIA 2010.


[1] FERNÁNDEZ LAMARRA, Norberto. Educación Superior y calidad en América Latina: los procesos de evaluación y acreditación.

[2] DIAS SOBRINHO, José. Calidad, pertinencia y responsabilidad social de la Universidad Latinoamericana y Caribeña

[3] FALCONI CAMPOS, Vicente: uno de los gurús mundiales en programas de calidad. Autor de varios libros acerca del tema de la calidad.

[4] Consejo Nacional de Acreditación. Lineamientos de acreditación institucional. 2006